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Amir Thaleb Life.com |
Estaba impactadísimo con el lugar, el lujo, el nivel que tenía y
alucinado con la orquesta que habían traído en ese momento del Líbano. Estaba
tan maravillado que ya no se trataba de supervivir por veinte días en México,
sino ya se había convertido en un profundo deseo de poder bailar ahí.
Y aunque no lo crean, cuando salió la danzarina con su show y vino a mi mesa
a invitarme, aún no entiendo por qué razón, me dio vergüenza y le dije
que no bailaba.
No terminó de girar e irse a otra mesa que me dieron ganas de partirme el
vaso de whisky en la cabeza, porque más idiota no podía haber sido.
Estaba tan enojado conmigo mismo que ni siquiera recuerdo como bailaba la
chica. “¿Y ahora que vas hacer, pedazo de estúpido?!” pensaba.
Junto a mi mesa, había una mesa con unos diez chicos árabes. Cuando
vieron que estaba solo empezaron a darme charla, esta vez lo aproveché,
comenzamos a charlar y a matarnos de risa mientras me convidaban más whisky. |
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México lindo y querido!!! |
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En un momento me preguntaron si no sabía bailar, porque
no había salido cuando la bailarina me invitó, les dije que no tenía ganas en
ese momento pero que venía de Argentina y que era bailarín árabe, ellos
se miraron y compartieron unas risitas, era obvio que no me creían y entonces
saltó uno y me dijo: “Bueno, si eres bailarín porque no bailas. ¿Te pido un
tema?” “Siiiiiiiiiiiiiiiii!” dije.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, dice la canción y esta no
era la excepción. Sin saberlo estaba junto a la gente indicada y que
ignorándolo, eran quienes luego me abrieron las puertas de México. En esa
mesa estaban: Samir Harb (Cónsul del Líbano), Tony (Gerente de
Adonis), Minassian (Empresario Armenio) y otros chicos más, que luego
terminaron siendo mis mejores amigos.
En otra mesa, estaba el Embajador del Líbano con toda su familia y comitiva
personal, en otra, estaba la familia Camhi - Romano, una familia
sefaradí muy influyente y mecenas de muchos artistas. Y en la mesa principal,
estaba sentado el dueño de Adonis, el Sr. Rafaat y su familia, junto al
gerente de Bancomex. |
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