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Amir Thaleb Life.com |
Pero sin mucha alternativa tuve que aceptar, ya que todos estaban mirándome, desconociendo que ese baile tan acostumbrado iba a cambiarme la vida para
siempre.
Aun recuerdo la cara de perejil con lo que lo hice. Creo que nunca había
sentido tanta vergüenza como aquella noche. Terminé de bailar y yo quería
que me tragara la tierra por completo. Se acercó luego la señora Beatriz
Schraiber, quien fuera después mi primera profesora de Ballet, y me dijo:
"Se
mueve muy bien Ud., posee buen souplesse y buena postura." - Ella me trataba
de Ud. - "Hemos decidido entonces darle una beca de estudio con los maestros,
para ingresar al Ballet del Atlántico y así estudiar Ballet." |
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Cómo explicarles queridos lectores, lo que han sido mis días y mis noches a
partir de aquella vez… |
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En la noche tarde llegué a mi casa con la noticia. Para mi madre, que soñaba con
que fuese Médico, Abogado o Militar, fue como un balde de agua fría. Mi padre me
miró como diciendo: "Con el baile árabe estaba bien." Y partir de allí, comenzó
la gran guerra fría y un quiebre con mi familia. |
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Mis primeros pasos en la Danza... El niño
artista. | |
Me había decepcionado mucho el hecho que ellos no compartieran mi misma alegría.
Algo que inevitablemente me dejó marcas en una serie de acontecimientos de mi
vida, no sólo con mis padres sino en muchas de mis relaciones. Esto de no
encontrar en el otro lo que uno está deseando y no así evitar la gran
desilusión que eso provoca, entendiendo que los demás no tienen por qué hacerlo.
No obstante así, la desilusión es inevitable. | |
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A partir de ese momento decidí seguir adelante, experimentando día a día el
mundo de la Danza que se abría frente a mí. En mi casa la guerra continuaba
más pesada. No sólo principalmente con mi madre, mi mayor oponente, sino
además se sumaban mis tías y sus dulces comentarios: "No lo dejes bailar
Clásico, sabés que la gente habla, la gente es muy mala y sabés bien todo lo
que comentan." Y yo escuchaba detrás de la puerta de la cocina y meditaba:
"¡Pero si no hay más malas y chismosas que ellas!" Mi padre en cambio, jugaba
un papel ambiguo en todo esto, a él no le disgustaba que bailara pero tampoco
me defendía. No marcaba ninguna postura decisiva frente al apoyo o a la
oposición. |
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