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Amir Thaleb Life.com |
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A partir de ahí, reprimí todo deseo de bailar frente a los demás,
sólo lo hacía en privado, como cuando era más pequeño, y en las fiestas de
mi padre, que para la colectividad continuaba siendo algo lindo. |
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Observaba con
desagrado y en pleno silencio, como se reían los chicos cada vez que hacían comentarios
sobre algún otro que bailara en la escuela. |
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Mis primeros pasos en la Danza... El niño
artista. |
Oscar y Lilya era un matrimonio amigo de mis padres, gente de mucho
dinero y muy amantes de la Opera y el Ballet.
Lilya, cada vez que llegaba un ballet a Mar del Plata o cuando alguna escuela de danza
local realizaba una muestra, iba a verlos. Acostumbraba llamar a mi casa
y decirles a mis padres: ¿Puedo ir a buscar a Amir? Tengo una invitación para ir
al teatro. Yo siempre esperaba ansioso sus invitaciones. Así descubrí
"Don Quijote", "La Bayadera", entre otras obras. Las admiraba, las
aplaudía, pero curiosamente nunca me veía bailando así como ellos. No era
precisamente el sueño típico del niño que sueña con hacer eso algún día. No
despertaba en mí ningún deseo en especial. |
Entre las muchas invitaciones que recibí, Oscar y Lilya me invitaron a cenar a
su casa quinta. Realizaban un agasajo para maestros y bailarines del Teatro
Colón. Esa noche estaban presentes los maestros Ricardo Novich y Raúl Gatto.
Estuve todo el tiempo callado y casi apartado, sin sociabilizar con los demás. A
media noche fue infaltable que se armara el baile. Pusieron música y todos
bailaban los típicos movimientos que ondulaban entre la Música Moderna y el
Ballet Clásico. En un momento escuché Música Arabe. Lilya se acercó
pidiéndome que bailara, "Ellos quieren verte bailar." Yo le contesté:
"Por
favor, vos no podés hacerme esto." |
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