Indice.
 
Amir Thaleb Life.
 

Amir Thaleb Life.com

El placer retornó cuando estaba en 5º grado. Ese año estaba en pleno auge la película “Zorba el Griego” de Anthony Quinn. Mi maestra y la de música estaban tan enamoradas de ese baile griego que compraron el disco y cuando llegaron a la escuela, me sacaron del curso y, tipo estrella de cine, me dieron la noticia, querían que yo baile en la muestra de fin de año de la escuela. Contaba con 10 años en ese entonces. Es imposible encontrar las palabras justas que puedan describir la inmensa felicidad que yo tenía. Llegué a mi casa con la noticia, mis padres estaban felices, orgullosos, yo caminaba por las nubes, además no era necesario estudiar, yo tenía que ensayar...
"¡Viva la vida!" decía.

El estreno de Zorba fue todo un suceso, lo bailé solo, todo el escenario era mío, me aplaudieron de pié, me sentí tan grande, tan especial aquella noche…

Hasta el día de hoy lo sigo bailando. A partir de ahí, no quería faltar más a la escuela, me encantaba ir, todo era genial, hasta que la cosa se puso dura cuando vinieron mis notas del colegio...
Mi madre dijo: "Es un burro." Mi padre dijo: "Pero baila bien."

Mis primeros pasos en la Danza... El niño artista.

Luego, habiendo comenzado la secundaria comenzaron a nacer ciertos cambios en mí. Ya este tema de la danza presionaba más fuerte dentro de mí, pero también brotaron miedos y prejuicios.
La sociedad era muy machista y cerrada, y ya había dejado de ser un niño. No les decía a mis compañeros que bailaba, temía al rechazo y a la burla. Todos jugaban a la pelota y hacían todo tipo de deportes. Un chico que le gustara el baile, era mala señal, era raro, era mariconcito, eran cosas que hacían las niñas, no los varones. Temía ser discriminado porque prefería bailar a todas esas cosas que hacían los demás chicos. Todo esto me apabullaba, en la escuela andaba de mal en peor. En mi casa era rebelde, no me aguantaba nada ni nadie.
La adolescencia despuntaba su primavera con toda la furia. La búsqueda incesante de una identidad, de una pasión que me identificara, algo con lo que pudiera levantar la cabeza, hacerme oír, dejarme ver. Pero ya, el que dirán y lo demás cobraban su peso. Sentía su presencia. Plena época militar, peor aun, no ayudaba en nada. Todo parecía estar configurado en mi contra. Padres árabes, muy abiertos en unas cosas, pero temiblemente cerrados en otras. Años setenta, ser bailarín era sinónimo de maricón. ¿Cómo enfrentarme a semejante monstruo?
 

- Página 31 -

                                 
 
 
DC Web - Servicios de Internet para Amir Thaleb Life.com

Amir Thaleb Life.com - Mi vida en la Web.
Ninguna parte de Amir Thaleb Life.com incluyendo diseño de portada y textos,
puede ser reproducida o almacenada total o parcialmente por ningún medio.
Todos los derechos pertenecen exclusivamente al señor Amir Thaleb.

©2006.06.07 - Sitio desarrollado, alojado y actualizado por DC Web - Servicios de Internet - www.dcweb.com.ar / webmaster@dcweb.com.ar

ATL200608010024