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Amir Thaleb Life.com |
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Ellos no sabían sobre esto y no entendían nada de lo que me
ocurría, aparentemente era un niño normal. Yo les juro que no lo era. Sentía
desde muy pequeño, la sensación de estar en un espacio equivocado. A mí lo único
que me hacía feliz era llegar a mi casa, prender mi viejo tocadiscos
Winco y escuchar música todo el día. Eso era lo único que me llenaba, el
colegio no era mi espacio, la gente no era mi gente, mi familia era una
circunstancia, yo sólo deseaba escuchar música y bailar a solas y a oscuras. Así
pasaba horas y horas... Dejaba todo por eso... Y cuando me lo quitaban era como
si me quitaran la vida. Mi único anhelo era escuchar música y bailar.
Todo esto, sin siquiera darme cuenta de lo que me iba a dedicar en el futuro.
Amaba mi soledad, me protegía, me sentía seguro, pero por sobre todas las cosas,
me daba placer, un enorme placer en el alma. Miraba revistas y libros que
tuvieran fotos de espectáculos. Soñaba con el Casino del Líbano. |
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Amaba a una vecina que me hablaba de las bailarinas del
Folies Bergère de París. |
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Yo la escuchaba extasiado y me las imaginaba. |
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En el colegio. | |
Para mí, ir al colegio era una pérdida de tiempo. Mi mundo no era ese, era otro,
que estaba en algún lugar... Por descubrir. | |
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Tengo además, recuerdos imborrables de esta primera etapa. Recuerdo las
caminatas que hacía con mi compañero de escuela, Néstor, que a su vez era
vecino mío. Con él, éramos re-compinches, andábamos en bicicleta juntos en las
tardes, jugábamos con los soldaditos de plomo y juntábamos figuritas.
Todas las tardes iba a su casa a tomar chocolate y comer los deliciosos pasteles
que hacía su madre, que yo adoraba. Me sentía querido y bien recibido.
También recuerdo los juegos con mis primas y primos, éramos muy unidos. Seguimos
siendo unidos hasta el día de hoy, que ya todos somos grandes. Confieso que
nunca jugué a la pelota, no sabía. Siempre que me invitaban los chicos,
respondía que no tenía ganas, pero la verdad es que me daba mucha vergüenza
no saber jugar. Adoraba ir a la casa de mi abuela, darle un beso y volverme
esas 40 cuadras en bicicleta hasta mi casa. Cuando andaba en bici me
imaginaba que conducía un autobús de pasajeros y que viajaba por diferentes
lugares. "¡Qué hermosos que eran esos viajes imaginarios..!" |
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