Cuando murió mi padre, dentro del dolor inmenso que tuve, lo que me dio consuelo fue haber hecho todo lo que mi padre quería, y hasta parecía que sonreía en aquel momento. En México, el 1 de noviembre, día de los muertos, la gente va a comer arriba de las tumbas de sus seres queridos, llevan todo lo que al difunto le gustaba, hasta su bebida preferida. Si alguien lo hace, por favor, chinchines no, sino escucharán una voz del más allá que les dice: “uf, acá también…”. Es parte del yin y el yan, sin muerte no hay vida y viceversa. Debemos soltar la muerte para aprender a vivir la vida en libertad. Lo más seguro que tenemos es el aquí y el ahora, el pasado ya fue y el futuro es incierto, todo lo que tenemos, en verdad, es este mismo instante, que se viva a tope entonces. Finalmente, el diagnóstico fue hipertiroidismo. Para mí, tiroides y ovarios era lo mismo, porque siempre pensé que era una enfermedad de mujeres. Resulta que el hipertiroidismo lo sufren, en relación, más los hombres que las mujeres. ¿Curioso, verdad? A partir de ahí, ha sido un año muy difícil para mí, demoledor y mucho, pero mucho después, renovador. No sabía bien de qué se trataba, cuánto iba a durar y cómo seguiría mi |