La farándula árabe era muy chica antes de esta gran movida. Había unas pocas odaliscas y un círculo reducido de cantantes y músicos, que entre todos hacíamos este pequeño mundillo. Existían varios restaurantes árabes: El Shark, Viejo Horizonte, El Beduino, Al Sultán y La Alhambra. Cada uno con sus respectivas bailarinas. Fairuz –que era muy popular por sus apariciones en TV–, Suher Némesis, Asmahan –que en ese entonces vivía aquí– y Sarat. Después había otras no tan populares que se dedicaban a bailar en restaurantes griegos. Acostumbrábamos ser muy unidos, compartíamos muchos momentos juntos, existían principios, ética y, sobre todo, respeto. A nadie se le ocurría creerse más que el otro ni robarle un trabajo a un compañero. Conformábamos una gran familia. En las provincias del interior casi no había quien se dedicara profesionalmente y por esa razón, nos ofrecían muchos contratos a lo largo de todo el país, lo hacíamos sin ningún tipo de divismo y éramos capaces de emocionarnos con el cariño con el que la gente nos recibía. Nos miraban como si fuésemos algo increíble, casi seres de otro planeta.
Lamentablemente, todo eso fue cambiando, ya la gente después no fue tan amiga, comenzaron los intereses personales, las envidias, los divismos y hoy… y hoy… ¡qué puedo decirles!, es algo muy lamentable, de lo que les hablaré |