| | Amir Thaleb Life.com | mujer y yo, Vero en hombre. Podíamos enojarnos, pero cuando la música comenzaba yo era su hombre y ella mi mujer. Confianza a ciegas. Seguridad… Fluidez… ¡¡¡¡¡¡Amor!!!!!! Nada pasaba entre nosotros fuera de la escena, simplemente amigos, pero en escena lo éramos todo. Es muy fuerte para mí contar esto, pero es bello, es único, es algo difícil de encontrar, es lo que busca todo ser, la vida nos lo regaló a través de la danza. |  | Amalgama de sentidos, emociones y sentimiento puro. Casi siameses, creo que de alguna manera nuestro entorno no lograba comprenderlo. Quizás nosotros tampoco, pero lo disfrutábamos mucho, | | aunque también nos esclavizaba, nos perpetuaba, y eso muchas veces no nos permitió en la vida transitar el propio camino y experimentar las propias cosas, estábamos unidos en demasía y eso no era tan bueno. Hay una canción de Rocío Jurado que dice: “Se nos rompió el amor de tanto usarlo”, creo que a nosotros se nos rompió el amor de tanto bailarlo. No sé, pienso en voz alta, creo que eso nos pasó. Aunque nos seguimos amando. Nada pasó y nunca llegamos uno al otro | | |
|
| Saida y yo... | como un hombre y una mujer comúnmente lo hacen, pero sí estoy convencido de que supimos llegar al alma de cada uno, desde aquel hombre y aquella mujer en la que nos convertíamos bailando. | | | 
|  | Cuando Vero me planteó su partida, no fue fácil asumirlo, habíamos estado demasiado tiempo pegados. Pero todo pasa, y todo se asume, y ha sido algo muy bueno para cada uno, ella siguió con su carrera triunfante y yo también pude abrirle la puerta a otras grandes bailarinas que esperaban su turno. Nuestra separación no ha sido muy galante ni nada ortodoxa, más bien fue dolorosa. Hoy entiendo que fue lo mejor para ambos, lástima que hubieron seres que bien aprovecharon esta partida para infiltrarse con sus propios intereses creando un abismo entre nosotros lleno de maldad.
| | |
|
| |