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Amir Thaleb Life.com |
Cuando fui al negocio de este señor (repito la palabra señor porque no tengo
intención de nombrar a nadie y mucho menos que algún familiar pueda sentirse
agredido por esto), en su negocio me contacté con su cuñado, quien
amablemente me invitó a almorzar. Aproveché la ocasión para contarle lo que
estaba pasando, pero no intervino en absoluto, sólo me ofreció llevarme a un
hotel más económico y que me arreglara como pudiera. Ya llevaba gastado
cincuenta dólares de los doscientos que yo poseía en total, era tal mi
preocupación que entré en pánico y desesperación. Me mudé a otro hotel y
caminaba alrededor de la cama tomando coraje para llamar a mi familia.
Decidí entonces llamar a la línea aérea y cambiar el pasaje de inmediato.
¡¿Qué más podía pasar?! Unas cortas vacaciones de tres días y regresar
con alguna historia fantástica… Pero no! No resultó así! Me comunicaron que
el tipo de pasaje que tenía me exigía estar un mínimo de veinte días en
destino y después sí podía cambiarlo. Imaginen mi cara de horror al escuchar
eso: ¡Veinte días, con ciento cincuenta dólares para vivir, comer y pagarme
un hotel, que el más barato era de treinta dólares la noche! Imposible. |
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México lindo y querido!!! |
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En esa época, yo contaba con apenas 22 años, pero no eran
los 22 años de cualquier chico de hoy, yo venía de una educación muy cerrada y
tremendamente familiera y todo parecía afectarme mucho más profundo en mis
emociones, estaba lleno de miedos, inseguridades, sufría mucho con cada
cosa que me sucedía. Con el correr de los años y con mucho trabajo, pude
fortalecerme en ese aspecto. Algunos dicen que además, el hecho de ser
artista hace que uno sea más sensible y viva las cosas con más profundidad…
Quizás tengan razón… Qué joda, no?
Necesitaba hablarle a mi familia, así que tomé coraje y lo hice desde la
misma habitación del hotel. En esa época no tenía teléfono en mi casa y llamé
a mi hermana, me puse la careta de actor y fingí de lo mejor, le dije que
estaba estupendo, que me atendían como a un príncipe, etc., etc., etc.
Los dejé tranquilos y corté. Inmediatamente después, me senté en la cama
a llorar como un niño de tres años, no podía creer lo que me estaba pasando. |
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