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Amir Thaleb Life.com |
Exiliarse por cuestiones políticas es jodido, pero se sabe que son los riesgos
que un político corre de una manera u otra. Pero tener 22 años y tener que
irte porque no hay más nada que hacer, desesperanzado y sin mucho
entender el por qué… ¡Es horrible!
Los sueños se te hacen pedazos, ese partir lleno de incertidumbre sin saber como
te irá en ese nuevo mundo, como será todo, lleno de miedos y destrozándote el
alma mientras ves a tu madre llorando desconsoladamente, es algo que poco
puede olvidarse. Ver a mi sobrino de meses tirándome los brazos, tampoco.
En fin, sólo aquel que se va, como dicen aquí, porque no le queda otra, sabe
cuanto duele. |
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México lindo y querido!!! |
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Tomé el avión de Ecuatoriana rumbo a Guayaquil y luego
con conexión rumbo a México. Viajaba entre la tristeza, con un nudo en la
garganta y la adrenalina de un viaje rumbo a lo desconocido. Mi espíritu
nostálgico se hacía presente a medida que el avión se alejaba, intercedido
cada tanto por mi espíritu aventurero.
Llegué a Guayaquil y quedamos varados varias horas en el aeropuerto
porque el avión no estaba en condiciones de continuar. Yo estaba aterrorizado,
ya que supuestamente esta gente me esperaba en México y no tenía como avisarles.
Debía arribar a México a las 23 horas y lo hice a las 4 de la mañana.
Finalmente llegué, desesperado y temeroso. Al ver que nadie me esperaba en
el aeropuerto, cambié dinero y me fui a un teléfono público a hablar con el
señor que me había contratado.
El arreglo de antemano era que yo me pagara mi pasaje, que cuando
arribara él me devolvía el dinero y, como poseía una casa muy grande, me
ofrecía un cuarto para quedarme en su casa junto a su familia. |
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