| | Amir Thaleb Life.com | | intelectual, todo pasa por la mente por miedo a repetir viejas equivocaciones, todo se piensa antes y hasta quizás demasiado. Y una vez que supera esto, ya en una etapa más madura, logra finalmente lo que se llama el Nirvana Sagitariano, una inclinación hacia las cosas más espirituales, pero sobre todo a las cosas más reales, más profundas y más equilibradas entre la emoción salvaje y el pensamiento frío. Sin por eso perder las verdaderas pasiones de la vida, el buen gusto y la sensibilidad por las causas de la vida misma. | * | En aquella época integraba la Comisión del Círculo de Profesionales Argentino-Árabe y, entre otras actividades, éramos los encargados de presentar cada año el stand del Libro Árabe en la Feria del Libro. Recuerdo que en una de esas reuniones alguien dijo: –La Fundación El Libro ha comentado que no hay libros que traten sobre Danza Árabe, y son casi los más pedidos. –Chan chan –dijo uno– Amir, ¿tu podrías conseguirnos algunos autores para contactarnos con ellos? –A la reunión siguiente, obviamente fui con la copia del libro del maestro |
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| Maktub, descubriendo el propio destino... | Shokry Mohamed, que acababa de leer y que me había parecido maravilloso. Pero para mi sorpresa… ellos y La Fundación ya habían decidido que yo debía escribir uno. Decisión a la cual me negué inmediatamente, ya que lejos estaba de pensar que tuviera la capacidad para hacerlo. No obstante, me comprometieron a que lo hiciera, no quise en verdad comprometerme, pero dejé abierta la posibilidad de que quizás escribiera uno, en algún otro momento.
Estuve largos meses sin prestarle atención al tema. En esa época carecía de computadora, es más, ni siquiera las conocía, así que como me iba a trabajar por un mes a México, compré un cuaderno y lo guardé en mi maleta por si se me ocurría algo. Una mañana decidí sentarme y comenzar a escribir algo, aunque sea jugando al escritor. Recuerdo claramente aquel momento en el cual permanecí durante una hora frente a la hoja de papel sin siquiera saber cómo empezar a escribir, luego, misteriosamente, como si un espíritu se hubiese apoderado de mi, comencé a escribir como un loco obsesionado que | | |
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