| | Amir Thaleb Life.com | olvidaban de agregar también, sin técnica y sin postura y sin dejar de pagarme, porque… soy la mejor. (Quizás leyendo esto te vengan a la mente muchos nombres, pero ninguna de esas es, porque eran tantas las más profesionales que fue imposible retener todos sus nombres).
Otro ejemplo: "Otros enseñan Bellydance… Vení conmigo que yo te enseño Danza del Vientre, la verdadera danza…" Desconociendo la pobre que es lo mismo en dos diferentes idiomas.
¿Qué quiero reflejar con esto? Que ningún éxito ha sido ni es gratis y para todo hay que pagar una factura, obviamente que tantas habladurías me afectaban mucho y me alejaban de ese entusiasmo inicial con el que emprendí siempre las cosas. Jamás pensé que molestaría tanto querer hacer bien las cosas y, sobre todo, cuando se trata de algo que es en beneficio de los demás también. No obstante, seguí adelante. Siempre recuerdo las palabras de un amigo que me dijo: –Amir, no seas boludo, ¿no te das cuenta que son tus mejores socias? Ahora, todo el mundo quiere venir a ver al gran monstruo que le pega a sus alumnas… –y de hecho fue así, resultaron ser mis mejores socias y espero que así sigan por siempre. Pero en su momento que jodían, jodían, no hay duda de eso. |
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| Maktub, descubriendo el propio destino... | A partir de ese momento, retomé con más fuerza mi trabajo con la Arabian Dance Company, mi compañía de danza. Comenzamos a trabajar en nuevas producciones teatrales y nuestra sede fue el Auditorium del Hotel Bauen. En esa época estaba en plena búsqueda de un producto que me identificara. Probaba diferentes estilos sobre el escenario tratando de encontrar un producto que, sin que degenerara la cultura oriental, fuera comercial y popular al mismo tiempo y así fue como surgió “La Revista del Medio Oriente”, una especie de music hall oriental pero con una producción mucho más casera y lejos muy lejos del lujo | | |
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