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Amir Thaleb Life.com |
En el seno familiar de los árabes, el hijo mayor carga con toda la responsabilidad, desde el cuidado de la familia hasta, inclusive, ser el sostén económico, como sucede en muchos casos,
y en la mía yo sí que lo era.
Todas las decisiones pasan por el hijo mayor.Recuerdo con desagrado que cuando mis hermanas entraron en edad de empezar a ir a bailar o a flirtear con algún chico, era yo quien debía dar la autorización: “Pregúntale a tu hermano.
Si tu hermano quiere. No, tu hermano no está de acuerdo.”
Como todo adolescente, eso me gustaba al principio, pero luego pasó a ser una trampa terrible para mí. Me daba cuenta que no vivía mi propio rol en la familia y que de esa manera,
tampoco se cubrían mis necesidades como hijo y como individuo. Por ende, tampoco los demás, sobre todo mi papá, que no cumplía con el suyo.
Por eso, cuando decidí probar suerte en el extranjero, la respuesta de mi padre fue una forma directa de no hacerse cargo de su responsabilidad,
de alguna manera sentía que lo estaba jodiendo. |
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El comienzo
de una Carrera Internacional...
también el exilio. |
Entiendo hoy, que más que irme en busca de oportunidades artísticas, lo que necesitaba era rajarme de mi casa.
Por eso disfrutaba tanto de mi estancia en Brasil, por todo lo que esto significaba para mí.Y aquí no era sólo el rol equivocado que le dan los padres a sus hijos primogénitos, se suma también el de las madres árabes que son muy parecidas a las del famoso cuento de las madres judías: “Mamá, voy a salir a bailar y regresaré muy tarde.” Y la madre le contesta: “No te preocupes hijo mío, diviértete mientras yo aquí me quedo sin dormir para esperarte.”
Las madres árabes dicen: “Haz lo que te digo, porque si muero de un ataque al corazón, será por tu culpa.”
Así que, con toda esta psicología práctica recibida, no hay duda que la danza ha sido mi mejor tabla de salvación en la vida. |
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